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lunes, 23 de abril de 2012

Sant Jordi 2012: Viajes truncados

Dicen que las mejores historias provienen de dramas épicos, puede ser, sin embargo, juzguen la siguiente:
 "Lola y Marcos  llegaron a la isla de Pascua un miércoles por la mañana, en una embarcación desvencijada y precaria a merced del oleaje reinante tras "La Mayor Tormenta Jamás Vivida". Su aspecto era francamente lamentable, quemaduras solares, labios cuarteados, las bocas semiabiertas y la mirada perdida en busca de agua, así, a media voz, casi en un susurro. Se movían de forma automática, sin rumbo, más bien se arrastraban por la playa cual culebras moribundas, girando la cabeza a uno y otro lado de forma lastimera y... (vale, la historia muy cómica no parece.. estáis pensando: ésta nos hace creer en la primera frase que vamos a desternillarnos de risa y la primera escena recreada es para echarse a llorar.. cierto... volvamos atrás en el tiempo) Lola y Marcos, dos alegres muchachos de la provincia de Cuenca, salieron de su pueblo por primera vez un jueves a mediodía para realizar el viaje de su vida: ¡Llegar a Madrid! Sí, amigos míos, ésas eran sus sanas intenciones en ese día aciago, una maletilla compartida, el coche de línea y unas sonrisas de oreja a oreja era todo lo que llevaban, todo lo que les hacía falta para visitar la capital. ¡Y ahí que se montaron! ¡a lo loco! sin fijarse en el letrero del coche de línea que decía claramente "Sevilla". Pasaron un par de horas en el autocar antes de empezar a reflexionar sobre el tiempo que debía durar un viaje Cuenca-Madrid pero, como era la primera vez que hacían el trayecto, pensaron que sería lo normal. Se durmieron. El autocar llegó a Sevilla por la mañana y los dejó en la estación de Santa Justa, descolocados, preguntaron a un guardia.
- ¿Madrí? Pero ¿qué Madrí ni Madrí mi arma? ¡Ezto é Zevilla!
- ¡Ay Marcos, que ya nos hemos equivocado! ¿y ahora qué hacemos?
Pues lo primero que hicieron fue ir a la Cartuja a pedirle a la virgen ayuda, a la salida, una gitana se abalanzó sobre ellos, ramita de romero en mano, les cogió las manos con destreza y se puso a leerles la buenaventura, nada, lo típico, 3 niños, mucha felicidad en el futuro, iban a estar juntos toda la vida... acabó y extendió su mano:
-La voluntá, carita de rosa.
Y claro, Lola no pudo por más que darle un euro por tan buenas noticias.
-¡Ay, mi arma! ¿No tienes más? Que tengo 5 hijos que alimentar..
- Lo siento, pero no tenemos más.
Y se alejó la gitana lanzando maldiciones. Lola y Marcos decidieron entonces conseguir dinero para ir hacia Madrid o volver a Cuenca y fueron al barrio de Triana a ver si les daban un puestecito en algún bar como camareros. Tuvieron suerte y les contrataron de camareros en un restaurante de pescaíto frito a la orilla del Guadalquivir, ordas de turistas se acercaban cada noche a llenar sus tripas de suculentos manjares y Lola y Marcos trabajaban a destajo. Una noche, sacando la basura, les atacó una sombra oscura en el callejón y acabaron en la cubierta de un barco mercante rodeados de aparejos, basura y pescados en estado de putrefacción.
- ¿A dónde nos llevan Marcos?
- Espera que les pregunto... Ehmmm, esto... perdonen ¿nos podrían decir hacia dónde vamos?
- Merde! Qui sont-ils? Qu'est-ce-que tu avais fait? Est-ce-que tu es fou? Le patron nous jettera à la mer!!
- Perdonen... no les entiendo, ¿hablan el español? ¿A dónde vamos?
- Vamos en misión de paz a Cabo vegde, dugante el tgayecto debegán limpiag el bagco.
Pues nada, ahí estaban la pareja de perplejos conquenses, secuestrados en un barco pirata somalí que se dirigía al índico a atender sus asuntos piratiles, limpiando la cubierta del barco día tras día.
 El tercer día del segundo mes en el barco, les abordó un carguero holandés que se dirigía a hacer maniobras a aguas polinesias, y se quedó con ellos. A las dos semanas descargó "La Gran Tormenta" cinco días de torrenciales lluvias y vientos huracanados sin descanso que destrozaron el barco y manejaron a marineros y conquenses cual marionetillas. Pudieron Lola y Marcos cogerse a un tablón flotante y así pasados una semana hasta llegar a las costas de la isla de Pascua.."
Y así llegamos al principio de la historia... pues muy cómica no ha quedado no... sale bastante dramática... mmmm...
 " Les teníamos en estado lamentable reptando por la playa en busca de agua... Chocaron contra los pies de un lugareño fornido, aguerrido, quién les acercó un recipiente con agua fresca y cristalina.
-Gracias, gracias, gracias, mil gracias -Le dijeron al unísono.
Tras recuperar un poco las fuerzas, se incorporaron y se quedaron atónitos ante la vista de  tres gigantescos mohais, no sólo había un lugareño, sino cientos de ellos, ataviados con el traje popular celebrando no sé qué día de no sé qué fiesta local. Así que Lola y Marcos disfrutaron de un banquete gratuito y singular en un ambiente inmejorable.
 Al día siguiente preguntaron cómo podían volver a casa, teniendo en cuenta que no llevaban un céntimo encima. "No os preocupéis" les dijeron "mañana sale el trueno azul". El trueno azul.... recordando viejas series de televisión fueron a dormir con la duda de qué sería ese trueno azul. Y no se equivocaban... al día siguiente un helicóptero enorme y azul esperaba en la playa, subieron y fueron trasladados al aeropuerto más cercano dónde, después de lidiar con la señorita del mostrador, lograron conseguir un billete que les llevase a Madrid. Y llegaron, por fin.
- ¡Madrid! Llama a mis padres, Marcos, anda, que vengan a recogernos y llevarnos a casa."

Feliç Sant Jordi, lectors!