Buscar este blog

jueves, 23 de junio de 2011

La crisis (relato corto)

Entonces sucedió, el huracán empezó a moverse en dirección al pueblo, todo se hacía añicos a su paso. Las gentes huían despavoridas ante la inminente desgracia. Todo era caos, gritos, llantos y plegarias,.....

 Y, de repente, silencio.
 Sólo el viento se atrevía a emitir sonido. El huracán se encontraba ya muy lejos de allí.

 De entre los escombros salió una mujer menuda y anciana, se sacudió las ropas y miró a su alrededor; empezó a caminar lenta, pero decididamente hacia la entrada del pueblo. A su paso, cogió un farol, un mazo y unas cerillas que encontró.
 Tímidamente otras personas fueron apareciendo de entre las ruinas y se quedaron mirando a la anciana. Ésta seguía su lento camino. Llegó por fin a los límites del pueblo, encendió el farol y lo dejó a un lado, cogió el letrero del pueblo, se lo quedó mirando, quemó una astilla que encontró entre los escombros y reescribió correctamente el nombre en el letrero, luego, asió el mazo entre sus manos y lo clavó en la tierra. Se secó el sudor de la frente con el dorso de su mano, se arremangó, giró sobre sus pies, y se puso a apartar cascotes y separar todo aquello que aún era útil.
 Nadie dijo nada, nadie preguntó. Poco a poco, todos aquellos que salían de entre los escombros no podían por menos que imitar a la determinada mujer. Poco a poco, el pueblo volvió a ser como había sido antes del incidente; se volvieron a oír risas, cantos y bullicio y una llama de orgullo se prendió en el interior de sus habitantes, para no extinguirse jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario